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HISTORIA

En 1970, y en pleno estallido de la moda hippie, un grupo de amigos se embarcó en la aventura de dar vida a un hotel en el que poder hacer gala de una de sus principales cualidades; la hospitalidad. Así Juan Guasch Marí, José Marí Ribas, José Marí, Francisco Marí Ribas, José Marí Prats, Vicente Riera Mayans, Josep Mingot Mir, unían sus fuerzas para abrir las puertas del Hotel Victoria, un enclave que se han mantenido en estos 40 años firme a la filosofía con la que se gestó; que aquellos que llegan como clientes, se despidan como amigos. Para ello la profesionalidad, la experiencia y la calidad se dan la  mano en un establecimiento que un 30 de mayo inició su andadura, ante la atenta mirada de su director, Vicente Marí Torres, quien hoy capitanea con la misma ilusión de entonces este buque insignia de las Pitiusas. “Recién salido de la mili y con 23 años no dudé ni un momento en ponerme al frente de 40 personas”, afirma Marí, quien recuerda con cariño cómo “cuando no sabía de qué modo atender las necesidades que implicaba dar servicio a los 270 clientes que llegamos a tener aquel primer año, me asesoraba y buscaba soluciones”.  “Las cosas en ese aspecto no han cambiado tanto”, afirma “las nuevas generaciones vienen pisando fuerte y nos orientan sobre un nuevo modelo de turismo que ha llegado para quedarse, como es Internet. En el fondo, aunque siempre estamos aprendiendo, nuestra esencia es la misma; ofrecer un buen servicio, experiencia, calidad, competitividad y un ambiente familiar, aunque para ello usemos nuevas herramientas”, resume.

 

El Hotel Victoria está situado en la Bahía de Talamanca

Situación Hotel Victoria

HOTEL VICTORIA; EN EL CORAZÓN DE TALAMANCA AYER Y HOY

Talamanca contaba por aquella época con cinco hoteles y carecía del paseo que hoy transitan miles de turistas y residentes. Su acceso era, además, mucho más complejo que el que hoy gozamos, ya que para llegar hasta el Hotel Victoria se debía atravesar Jesús. La discoteca Pachá comenzaba su singladura, y algo tan cotidiano hoy como hacer una llamada a otro punto de la isla, como San Antonio, precisaba ejecutarse mediante una conferencia. Unas pocas casas vieron erigirse a un Hotel  Victoria que registraba a sus clientes mediante la gestión de unos pocos turoperadores, o bien por carta.   En aquellos años, las vacaciones de los turistas que acudía a Ibiza duraban entre dos y tres semanas, y la pensión completa iba más allá de desayuno, comida y cena; compañía, entretenimiento y un ambiente familiar, fueron las claves de un trabajo gracias al cuál hoy, algunos de aquellos jóvenes, siguen repitiendo destino.

En 1970 los principales entretenimientos de los clientes del Hotel Victoria eran disfrutar de su amplia piscina, de su mini-golf, de las barbacoas que se celebraban en un ambiente festivo, brindando con una bebida que se hizo muy popular entre los turistas, la sangría que pasaba de mano en mano en los tradicionales porrones. “Los clientes venían con la idea de que España, acusado a la dictadura, era un país muy seguro y por esa razón, una vez que despegó el turismo, se hizo un destino muy conocido”, afirma su director. Si entonces, aquellos turistas venían a las Pitiusas para disfrutar de sus playas, hoy  ese atractivo continúa vigente, en un entorno como Talamanca. “Entonces esperaban encontrar guitarras, sevillanas y toros, y nosotros les ofrecíamos espectáculos flamencos con bailaoras y artistas”, recuerda Vicente Marí. Los locales de moda en aquel entonces eran Ses guitarres, Sa Tanca, Isla Blanca, todos ellos con orquesta y baile, y las playas más concurridas, Talamanca, Portinatx, Cala Bassa, Cala Conta o Cala Tarida.

En los años 2006 y 2007 se hizo la última gran renovación del Hotel Victoria. Así sus instalaciones se reformaron de forma íntegra y el Hotel Victoria ganó una estrella más para agregar a un entorno que ofrece a sus clientes todo tipo de comodidades, inmersas en uno de los marcos más auténticos de la isla.

En estas cuatro décadas el aroma del Hotel Victoria no ha variado, pasando de las sabinas, las higueras y los pinos, al suave olor del mar. Muy cerca del núcleo histórico de Ibiza, y del Paseo Marítimo, el Hotel Victoria ha permitido a miles de jóvenes bailar en la discoteca Pachá, muy cerca en origen y ubicación de este establecimientos, y ha exhibido la riqueza de su flora y fauna desde los humedales de las Feixes que flanquean su entrada. Otros atractivos como el cementerio fenicio de S´Illa Plana, el santuario de Ses Torres, la Playa de S´Estañol, se exhiben a pocos minutos de las 139 habitaciones que componen este consolidado hotel.

“Trabajamos cada día para que los deseos de nuestros clientes se hagan realidad, desde la  adquisición de una bicicleta hasta el alquiler de un yate gran lujo,  partiendo de la premisa de que somos uno de los hoteles con mejor precio”, resume su director. Y es que el Hotel Victoria ha sido tipificado por los internautas como uno de los mejores hotel, con relación calidad-precio, de toda la zona de Talamanca y Paseo Marítimo.

Los restaurantes que adornan esta playa, ubicada junto al Paseo Marítimo de Ibiza, y que cuenta con todos los servicios (hamacas, sombrillas, duchas, servicios, taquillas, vigilantes, aparcamiento y acceso para minusválidos), permiten a sus visitantes disfrutar de lo mejor de la gastronomía pitiusa. Practicar actividades deportivas como el velomar en sus 900 metros de longitud, es posible gracias a una morfología especial que convierte a Talamanca en una playa larga y arenosa con multitud de curvas, e incluso pequeñas calas, y  donde el agua no es muy profunda.

El Hotel Victoria se alza a 50 metros de Talamanca exhibiendo desde cada una de sus habitaciones unas fabulosas vistas a la ciudad antigua, ‘Dalt Vila’, la cual de día es acariciada por las olas del mediterráneo, y de noche, se pone sus mejores joyas para lucir engalanada por las luces que magnifican más si cabe sus atractivos. Las hermosas colinas ibicencas completan una estampa única. Comer o cenar amparados en este escenario, nos llevará a degustar platos típicos de la gastronomía ibicenca como el sofrit pagès o la graixonera, reconocidos en todo el mundo, como la paella, o característicos de la dieta mediterránea como las ensaladas, verduras y frutas autóctonas. Cócteles como el Cosmopólitan, los Mojitos o las más elaboradas hamburguesas, completan una selección gastronómica para todos los gustos.